"Nando" EMBAJADOR de Sportivo

A 50 años de la gloria máxima de ser campeones del mundo, "nuestro" Fernando Parentí, volvió a la cancha del Celtic (Escocia) por una gestión de la Filial de Racing en España. Nando estuvo acompañado por José Pizzuti y Antonino Spilinga. Juntos recordaron anécdotas y la charla de Pizzuti antes del partido que terminaron perdiendo 1 a 0. La revancha fue en "El Cilindro" de Avellaneda con el triunfo local por 2 a 1. El desempate fue en Montevideo y Racing se consagró Campeón con el recordado gol del "Chango" Cardenas. Como no podía ser de otra manera, "nuestro" EMBAJADOR FERNANDO PARENTI, que está presente diariamente en la vida de nuestro Club, posó con la casaca "rayada" en el mismísimo estadio escocés.

Foto: Fernando Parenti Foto: Pizzuti, Nando y Spilinga

¡¡¡GRACIAS NANDO!!! Un orgullo para toda la familia rayada.


De América de Cali a Sportivo

Fernando Parenti eligió un modo de vida que mucho tiene que ver con la forma en que jugaba. Sencillo, práctico, generoso… Pensando en el bienestar del equipo antes que en el lucimiento propio. Por eso, agradece infinitamente pero siente pudor cuando recuerda que la filial de Racing de Florencio Varela lleva su nombre, y considera que el Premio San Juan Bautista que recibió por su condición de futbolista, campeón de América y del Mundo con el ya mítico «Racing de José», en realidad debió haber sido para su padre, auténtico pionero de la localidad, hoy ciudad, de Bosques. Cinco veces agasajado junto a otros ex futbolistas de «la Academia» en la Filial «Santiago Saccol», que el club de Avellaneda tiene en Barcelona, (España), el querido «Nando» nació el 4 de febrero de 1941 en Quilmes, pero vivió siempre en Bosques. Casado con Beatriz Guas, con quien tuvieron tres hijos, Sandra, Fernando y Rosana, tiene cinco nietos, y antes de irse después de la amena charla, nos pidió que en este artículo manifestemos su eterno agradecimiento a dos amigos que estuvieron a su lado cuando debió vivir momentos difíciles con uno de sus hijos. Ellos son el recientemente fallecido Julio César Lozano, y el otro, Antonio Di Constanzo. Cumplimos, y a la nota:.

-¿Qué recuerda de su infancia?
-Mi papá tenía un almacén de ramos generales junto a mi tío Ángel. Ellos vinieron de la ciudad de Roque Pérez. Vendían sándwiches con una canasta a los obreros que estaban haciendo la Ruta 2 y hormigoneando el puente de Bosques. En el negocio, que estaba frente a la Estación, jugábamos con mi hermano con una pelota de goma, adentro de una cancha de bochas. Ahí aprendí a pegarle con las dos piernas, con el borde interno y el externo, y a tirar paredes. Algo que muchos años después sirvió cuando jugué en Lanús con Silva y Acosta, a los que llamaban «los albañiles», por las paredes que tiraban… Al lado, había un tambo. En mi casa había unas 500 gallinas… Y se vendía de todo. También el almacén tenía un bar, donde venían a tomar una copa, o a jugar a las cartas. A veces faltaba uno para el truco y yo tenía que completarlo hasta que venía el cuarto jugador.
-¿Cómo era Bosques en esos tiempos?
-Bosques era un paraíso… Había hasta un monte de duraznos, quintas de verduras… mi papá llevó en su camioncito a varias mujeres al médico o a tener familia… Era el medio de movilidad del barrio. El y mi tío fueron muy buenas personas. Ellos y otros vecinos se empezaron a reunir y fundaron la Escuela 18, la Escuela 17, el Destacamento Policial… También, el club Deportivo Bosques tenía un terreno que se donó, y en ese espacio se hizo la Iglesia, a la que después llegó el Padre Gino Cardenal. Además, mi papá había estudiado dibujo. Me lo imagino dibujando con un candil, ni siquiera con una vela, allá por el 1925. Todavía tenemos muchos de esos dibujos, y cuando yo estaba en tercer grado, hizo un cuadro de San Martín que llevé a la Escuela… No sé si todavía estará allí. No volví a entrar al colegio.
-¿A qué escuela fue?
-A la Escuela 11. Veníamos con mi hermano en el tren, con un abono, los dos solos. La sala de espera de mujeres de la Estación Bosques tenía flores, que habían puesto los japoneses. Mis compañeros eran Atilio Cascardo, Carlitos Calvi, José Oscar González, los Luisi… Justamente, uno de los Luisi se escapó una vez, cuando tenían que darnos una vacuna. Y no se la dio. Una maestra que recuerdo es la de tercer grado, Raquel Brichetti, que era de La Plata, y nos contaba que su esposo viajaba embarcado a la Antártida… Ella nos enseñó que si queríamos hacer fuerza para algo había que centrarla, y no dispersarla… Otra maestra fue la señorita Cameriere…
-¿Cómo nació su carrera en el fútbol?
-Veníamos a jugar a la pelota en tren, al centro de Varela. Un día, cuando tenía unos 12 años, saliendo por el paso subterráneo hacia la calle Belgrano, con los botines atados entre sí, uno adelante y otro atrás, porque en esa época no había bolso ni mochila, se me acercó un Chevrolet 36 y el hombre que manejaba me dijo: «pibe, jugas al fútbol… ¿Querés venir a jugar para mí?» Me nombró a chicos que jugaban conmigo, me dijo que tenía que hablar con mis padres… Le dije que sí… Era el «Gordo» Díaz… Y arranqué con él.
-El «Gordo» Díaz fue el primer «representante» de jugadores en Varela…
-Sí. Empecé a jugar en la cancha de Santa Rosa, frente al Instituto Biológico. En la cancha de Estrada , de Adrogué, los campeonatos Evita… El equipo se llamaba Arsenal, pero lo obligaron a ponerle «Arsenal de Perón», cuando salimos campeones. Y después fue Arsenal de Lavallol… Más tarde, a los 19 años, fui con cuatro chicos a préstamo a River. De los cuatro quedamos dos. Fui para jugar en cuarta, pero me cambiaba en el vestuario de Primera… Por eso tuve trato con Amadeo Carrizo, Domingo Pérez, Pepillo, Delem, Roberto, y muchos otros.
-¿Qué siguió después?
-De River pasé a Lanús. En esa época yo pensaba dejar el fútbol. Estuve un tiempo sin jugar y encontré a Roberto Avalos, él y su mamá me salvaron… A ellos les debo haber seguido adelante. Empecé a ir a la Iglesia, a la Virgen de Luján, y eso me ayudó mucho. Jugué mucho, nos clasificamos para el octogonal… ganamos el campeonato de Primera B de 1964, y ascendimos a Primera División. Tuve la suerte de hacer muchos goles, aunque por mi naturaleza siempre un jugador que no lucía, sino que jugaba para el equipo.
-Y después, vino Racing…
-De Lanús pasé a Racing, al famoso “Equipo de José”… José Pizzutti. El profe Ojeda, que era el preparador físico me vino a ver por orden de Pizzutti a mi casa y me preguntó si quería ir a Racing. Y le dije que si… Tuve dos lesiones importantes el primer año, lo que me relegó un poco, y además llegó Maschio, un jugadorazo… En el 66 le ganamos un amistoso al  Bayer Munich, 3 a 2, en el que hice el pase de gol a Rodriguez. De la Copa Libertadores jugué 12 partidos… Fue la única que ganó Racing en su historia, en 1967. Después Racing también ganó la Intercontinental , pero aunque integré el plantel, no jugué. Después de Racing fui a Banfield. Ahí en un amistoso contra Lanús me erré un gol increíble y la gente, creyó que fue a propósito, por eso nunca me lo perdonó. Estuve un año y volví a Lanús. Después estuve por arreglar con Colo Colo, hasta viajé a Chile y entrené, pero el pase no se hizo, y termine yéndome al América de Cali, de Colombia.
-¿Qué hizo cuando volvió de Colombia?
-Puse una agencia de prode. Pero no podía estar encerrado. Tengo raíces chacareras… Mi papá era de Roque Pérez y mi mamá era de La Pampa… Me vinieron a buscar para dirigir un club de esa provincia. Y me fui… Le regalé la agencia a mi tío Ángel y viajé a La Pampa. Yo todavía estaba bien físicamente, trajimos el pase internacional y jugué de nuevo. El club era SPORTIVO Y CULTURAL, de General San Martín. Esa fue la verdadera despedida del fútbol, aunque años más tarde jugué también en el equipo de Veteranos de Villa San Luis… Después empecé a trabajar en la extracción de sal, y cuando volví a Varela, allá por 1978, me ofrecieron trabajar en la empresa Martinez y De la Fuente, donde sigo trabajando hasta hoy.
-También fue director técnico…
- Sí. Con mi amigo Roberto Avalos dirigimos a Lanús, y dos veces a Defensa y Justicia, donde me quedé con la espina porque hubiera querido hacer una mejor campaña.
-¿A dónde iba a bailar en su juventud?
- Al club Varela Junior a Villa San Luis… Uno de mis acompañantes era Cacho Gil, otro Pierino Urbici. Con ellos salíamos siempre.
-¿A su señora la conoció en un baile?
-No, la conocí caminando por la calle, en Bosques.
-¿Está contento con la vida?
-Si. Tengo lo que busqué… Ya está.
-¿Qué le diría a Dios si lo tuviera enfrente?
-A Dios le pediría volver a vivir como antes… ¿Qué se le deja ahora a los pibes? No estoy para nada de acuerdo con las mentiras que recibimos, y quisiera que nos respeten un poco más, como gente, como pueblo…

Como era antes, cuando no sólo el fútbol era distinto.

Fuente: Diario "Mi Ciudad" - Florencio Varela


Merecido homenaje

Nosotros no dimensionamos la persona que está pendiente diariamente de nuestro Club, de los resultados, de lo institucional, de todo. "TENEMOS UN CAMPEÓN DEL MUNDO", y que uso "NUESTRA" camiseta y es fanatico del raya. GRACIAS NANDO!!!

Fernando Parenti sigue sumando reconocimientos

Esta vez fue en el Congreso de La Nación, dónde los Campeones de la Intercontinental fueron homenajeados. Nuestro "Nando" estuvo presente, como lo está en todos los corazones "rayados"

El Jueves fueron reconocidos en el Congreso, y el Sábado en el Cilindro de Avellaneda. Gracias a los primeros campeones del mundo. Gracias Nando!!!

C. S. y C. - www.sportivoycultural.com.ar